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    February 23

    Sinceridad.

    No se cuántas veces habré creído oír verdades de los labios de aquéllos que decían ser mi vida. ¿Tanto cuesta hacer uso de la sinceridad por mucho que duela? ¿Acaso preferían regalar a mis oídos lo que deseaban escuchar? ¿Difícil es no guardarse algo cuyo significado no corresponde a los demás? En unos momentos, sé que fue porque me querían de verdad; en otros, porque sus almas eran pura hipocresía. Aún recuerdo las muchas veces que me enfundaban con capas de mentiras impensables de crear, intentando ganarse mi simpatía o admiración, sabiendo sólo yo que tal vez eso tampoco valía demasiado. Qué ironía, ¿verdad? Sin embargo, y a pesar de todo, tengo que reconocer que no todo fue malo para mí. Siempre hubo alguien a mi lado que cuidó de mí, que no le importó cómo fuese o lo que hiciera, que era capaz de mirarme a los ojos y decirme cuán gratificante o doloroso era lo que estaba apunto de contarme, aunque sabía que mi fantástica realidad podría cambiar con tal absurdo hecho.
    Si algo aprendí de todo lo sucedido es que son ellas las que tienen la culpa de todo, las que ocultan tantas cosas y a la vez lo dicen sin remordimientos y nosotros, que nos creemos seres más inteligentes y racionales, las usamos mal a sabiendas de que no somos nadie en realidad.


    February 13

    Tan sólo química.

    Delante de ella, sus feromonas comienzan a desprenderse poco a poco de su cuerpo para hipnotizarle sin que tan siquiera se dé cuenta. Son como huellas digitales casi exclusivas de cada ser humano, que te envuelven y te enamoran sigilosamente, apartadas del resto.

    En ese instante, su pequeño hipotálamo dispara unas inteligentes hormonas llamadas feniletilaminas, las cuales suben rápidamente el número de glóbulos y unos círculos rosados aparecen en sus pálidas mejillas. A su vez, se produce más glucosa a cada segundo que pasa, volviéndole más activo y despierto. Además, el corazón comienza a latirle más deprisa, acompañando esos acompasados movimientos con palpitaciones que alteran nuestro organismo. Por último, sus glándulas sudoríparas hacen acto de presencia en esta reacción química tan compleja como es la del amor, y comienza a sudar sin que pueda evitarlo.

    Y es ahí cuando cree que es capaz de comerse el mundo y es cierto, pero también es verdad que no sabe ni dónde está. Y todo esto porque su cerebro encarcela de las magníficas serotoninas, haciendo que se olvide de que nuestro sitio está en la tierra.

    Pero todo debe acabar, así que su hipotálamo ha llegado a saturarse por tantas hormonas que ha ido acumulando durante el sutil enamoramiento para conseguir con el control la endorfina y las serotininas que empiezan a hacerse un lugar protagonista. Sus estados de ánimo se regulan, volviendo a su aburrida normalidad. Es ahora cuando ese amor desenfrenado y pasional, se transforma en algo más sereno gracias al efecto tranquilizador que nos regalan las endorfinas. La paz y la seguridad le inandan poco a poco.

    Entonces, para liberarse de la ansiedad necesita ingerir algo dulce, como chocolate, que haga que la feniletilamina aumente de nuevo y se sienta lleno otra vez.
    February 04

    Feliz y triste despedida.

    Era una mañana de invierno en la que el sol iluminaba las calles con su delicado brillo. Ambos iban en silencio por aquel paseo de árboles cuyas hojas habían muerto hacía meses. Apenas había gente que les acompañara en su camino, pues aún era demasiado temprano como para que el tránsito se dejase ver en domingo. 

     

    Mientras caminaban compartían una aparente tristeza hasta que penetrabas en la mirada de la joven. Allí tan sólo se encontraba una felicidad entremezclada con el alivio de dejar, después de tanto tiempo, ese sitio donde jamás aprendió lo que era sonreír. Por el contrario, el hombre ya entrado en años que caminaba a su lado, tal vez su padre, parecía triste y decepcionado, como si la decisión que estaba a punto de tomar fuera un tremendo error pero que, por alguna razón, es la única forma de salvarlo todo.

     

    Continuaron su camino como único sonido el del viento, meciendo las ramas de los árboles que parecían no terminar. De vez en cuando, ella le dedicaba alguna mirada furtiva para cerciorarse de que algo que no llegué a comprender del todo. Y así siguieron durante unos cuantos minutos más, sin más compañía que la suya propia, hasta que llegaron por fin a la estación.

     

     - ¿En qué vagón vas? - preguntó el hombre, que al fin dejó oír su fuerte acento catalán. Ni siquiera entonces se giró para mirarla.

     - En el tres... - contestó, intentando guardar su alegría para cuando estuviese lejos de allí.

     

    En el rato que les quedó juntos, ninguno de los dos se atrevió a revelar los pensamientos que les unían. Y pronto el tren partió, y se despidieron para siempre con un frío adiós. Ella estaba segura de que jamás iba a volver al lugar que tantas penalidades le había costado y, mucho menos, a ver al ser que tanto había creído respetarla.

    February 01

    Arrepentimiento.

    Después de lo ocurrido no sabes qué hacer. Se ha hecho trizas tras una larga lucha y todo porque no fuiste lo suficiente valiente para confesárselo de una vez. Pensabas que tal vez era mejor ese final al azar, que tampoco era tan importante como creías si aquello no salía bien, que sería sencillo si esta historia sin sentido se quedaba en los límites de la realidad. Desgraciadamente, es cuando lo pierdes cuando te das realmente cuenta de la falta que te hace. ¿Recuerdas el bien que hacía su amistad a tu necesitado corazón? ¿Cómo se fundía contigo en un abrazo que hacía desaparecer lo malo de tu vida? ¿Cómo lo arreglaba todo sin importar el resto ni los demás? Y ahora ahí estás, mirando a las estrellas desorientada y rezando a un Dios, que tal vez no existe, para que haga volver todas las piezas de su puzle al sitio que les corresponde. Y lloras, y gritas, y ruegas, y vuelves a gritar de modo que al fin esto ocurra, sin embargo, sabes perfectamente que nada va a cambiar por el momento y, mientras tu mente siente unas últimas punzadas de dolor y del miedo abstraído que aún queda en tu interior porque todo empeore, sientes como a poco a poco tu alma se apaga. Y todo esto hasta que sea capaz de ver una nueva luz entre tanta oscuridad, algo que algunos llaman ilusión.