Sönne's profile.x. Desconecto el c o r ...PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
|
March 23 Historia cualquiera que sucede en algún momento.Aquel día exploté. Todo mi mundo se había ido viniendo abajo lentamente pero ya no podía más. Lo único que deseaba era gritarle a todos lo que sentía, que todos supieran del mal momento por el que estaba pasando. Ya sólo esperaba oír un "¿Qué tal te encuentras?" o tal vez un "¿Por qué ya no sonríes como antes?". No obstante, aquello estaba lejos de mis expectativas.
Mientras mis pensamientos seguían su rumbo, yo no paraba de observar el techo de mi habitación, con los ojos llenos de lágrimas y la mirada perdida, maldiciendo el momento en el que saliste de mi vida.
Tú. Siempre tú. Regresarte a mi mente sin tan siquiera pensarlo dos veces. Lloré aún con más fuerza mientras daba la vuelta para abrazarme a mi almohada. Lloré, lloré y lloré hasta que no me quedó una sola lágrima más que derramar, hasta que nuestros recuerdos juntos terminaron de reproducirse en mi cabeza. No me acuerdo del tiempo que pude estar así, aunque a mí se me hizo una eternidad.
Un escalofrío causado por el frío que entraba a través de una ventana abierta me hizo reaccionar. Sequé mi cara y, aún un poco aturdida, me levanté para cerrarla. Me fijé en las estrellas. Tiempo atrás, habíamos gastado algunas noches de verano observando aquellos puntos que brillaban en esa profunda oscuridad.
- ¿Nunca te has preguntado que hay más allá de las estrellas? - me susurró al oído una de esas múltiples noches.
- No, ¿qué crees que hay? - le contesté sin darle mucha importancia a sus palabras.
- Nada. Simplemente no hay nada. Más estrellas y más oscuridad. - respondió, mientras una sonrisa iluminaba su cara.
- Es algo demasiado sencillo, ¿no? - dije desanimada - Pensaba que sería una cosa más especial.
Él no siguió con aquella conversación. ¿Qué pasó por su mente en ese instante? Ésa siempre será una pregunta que no encontrará su respuesta pero que jamás podré olvidar.
Cerré la ventana de golpe, enfadada. Necesitaba salir de entre esas cuatro paredes; estaba haciendo demasiado daño mi encierro. Casi sin pensarlo, me puse el abrigo y salí a la calle en busca de algo. ¿Qué? No tenía ni la más remota idea. ¿Quién? No podía contestar a esa pregunta.
Recorrí algunos lugares en los que habíamos disfrutado juntos. ¿Se acordaría del parque lleno de rosas en el que me había declarado años atrás? ¿Y qué fue de los momentos que pasamos con nuestros amigos en aquella pizzería del centro de Madrid? ¿Acaso ya no recordaba las noches que pasamos en el monte cercano a la Casa de Campo?
Tuve otro impulso. Tal vez me estaba volviendo loca o quizás sólo tenía la necesidad de volver a aquel lugar. Cogí el metro en Delicias que, tras algunos transbordos, me llevaría a allí. Durante el trayecto vi a alguna que otra pareja. Sólo habían pasado seis meses desde el fatídico día en que rompimos nuestros lazos, pero al verlos abrazándose, eché de menos otra vez sus besos, caricias y miradas.
La voz de la joven nos anunció que habíamos llegado a la parada indicada y volví a la realidad, como siempre. Corrí desesperada hacia el monte y, tras un largo rato caminando, llegué al fin.
Me tumbé en nuestro sitio favorito, bajo un árbol en el que habíamos inscrito nuestras iniciales. Comencé a llorar de nuevo. ¿Por qué era incapaz de superar nuestra ruptura? ¿Por qué mi vida ya no tenía sentido sin ti? ¿Por qué cada vez me aislaba más y más? ¿Por qué...? Algo me sobresaltó de repente.
- ¿Hay alguien ahí? - dije con un tono elevado mientras me incorporaba.
No hubo respuesta pero aquellos crujidos de ramas y hojas secas me ponían nerviosa. No hice ningún ruido y, en silencio, intenté detectar de dónde provenían pero no lo logré. Me tumbé otra vez ignorando lo sucedido. Algunas veces podía llegar a ser algo paranoica.
No tardé demasiado en volver a oír algunos sonidos. Me levanté de nuevo y allí estaba él.
- ¿Tú...qué haces aquí...? - logré decirle en un hilo de voz.
- Nada. Sólo quería recordar viejos momentos, recuperar sueños olvidados y experimentar sensaciones que habían muerto. - dijo, antes de besarme.
No entendía muy bien qué estaba ocurriendo, ni qué hacía él allí pero preferí guardar mi curiosidad y disfrutar de aquel momento tan mágico y extraño a la vez. Quién nos iba a decir que aquello que nos separó nos iba a unir otra vez. Felicidad.Despiertas cada mañana con una gran sonrisa en tu rostro; aún no sé cómo lo haces. Los problemas y los agobios no dejan apenas cicatrices en tu alma. Tal vez no lo tengas todo, pero sí lo suficiente para poder ser feliz. Siempre miras el lado positivo de las cosas; creo que ése es tu mejor secreto. Contagias a todo el que está a tu alrededor la alegría y ganas de vivir que habitan en ti. En lo único que puedes pensar es en lo bien que te encuentras en este momento, en todo lo que tienes y en lo que está por venir. Sabes que, tal vez, esa felicidad no durará para siempre por lo que decides aprovecharla lo máximo posible. March 11 Libertad.Ignoras cuánto tiempo has estado cautiva en esa jaula de cuatro paredes: Tal vez hayan sido meses, tal vez hayan sido años. Todos te mantenían en una burbuja de cristal que podía romperse en mil pedazos en el momento menos esperado. No tenías vida, ni te dejaban tomar tus propias decisiones; lo único que realmente te pertenecía eran tus viejos sueños sin cumplir. Pero un día te rebelaste porque ya no podías más. Habían sido demasiadas las noches que te habías quedado sin lágrimas que derramar, demasiadas las veces que veías cómo tu vida era vivida sin ti, demasiados los momentos en los que habías anhelado la felicidad. ¿Acaso no tenías derecho a ser libre? ¿Acaso no podías enfrentarte al mundo que te esperaba ahí fuera? ¿Acaso no tenías la necesidad, como el resto de la gente, de ser feliz? Ahora todo es distinto: has conseguido enfrentar tus miedos a pesar de haber estado sola, pudiste con todos los problemas que te sobrevinieron encima y, cuando creían que todo estaba perdido, tú no dejaste de creer en tus sueños. March 10 He vuelto.No tardaron demasiado en reconocerse entre la multitud. Hacía demasiado que no veía aquellos ojos azules pero, sin duda alguna, eran ellos. Su corazón empezó a palpitar cada vez más rápido. ¿Acaso había vuelto? ¿Tal vez por ella? ¿Tal vez por otra? Realmente aquello no le importaba en esos momentos, en los que sólo deseaba volver a oír su voz, sentirse cobijada por sus ojos, volver a sentir como en tiempos pasados. Se miraron fijamente en la distancia, sin prestar atención a la gente que iba y venía de un lado a otro por la calle. Le temblaban las manos y era incapaz de pronunciar una sola palabra pero, con paso lento, empezó a acercarse a él mientras sus lágrimas empezaban a brotar y a acariciar suavemente sus mejillas hasta que volvió a estar cerca de él.
- Sólo dime por qué... por qué te fuiste y me dejaste sola durante tanto tiempo... - balbuceó ella, entre lágrimas. - Sabes perfectamente que nunca llegué a irme del todo de tu lado. - le respondió mientras la abrazaba más fuerte todavía. Quién sabe qué pasó entre ellos dos. Yo sólo me dediqué a mirarlos desde la esquina de un recóndito barrio de Madrid, uno de esos que da para tantas historias, aunque algunos siguen pensando que es una ciudad fría, con gente indiferente. |
|
|