Sönne's profile.x. Desconecto el c o r ...PhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    April 20

    Réplica.

    Después de mucho he vuelto. Y ahora, ¿qué se supone que debo hacer? Si cuando te miro a los ojos, a pesar de que es una realidad que su color sigue tan cálido y apacible como siempre, ésos no son los tuyos; no me miran de la misma forma y, aunque ya no lo creas, sólo consigue quemarme por dentro.

     

    No sabes lo que siente al oír de esa voz tan dulce, que antes silenciaba a mis más profundos pensamientos si estabas cerca, palabras que murieron antes de hacerse palpables a ninguno de mis sentidos y que ahora, aún no sé por qué, han cambiado de destinatario.

     

    ¿Y qué hay de cuando pasas por mi lado y yo, esperando esa sonrisa de tiempos pasados, tan siquiera me miras de reojo y me dedicas un seco adiós que acaba conmigo de una sola vez?

     

    A veces lloro y, lo que antes era un abrazo que hacía desaparecer todos los males, ahora es una palmada en el hombro para que el trago se me pase lo antes posible, pero sin darle importancia.

     

    Porque ya no eres tú. Tan solo eres una réplica, una sombra, de algo que quedó en mí y que dejó de palpitar en ti. Por más que lo intente, no lograré más.

     

    Réplica*

    April 05

    Desgarrada, acabada, sin sentido.

    Las sombras se fueron acercando lentamente buscando su principio acabado. Mientras tanto, su alma seguía desorientada, sabiendo que tal vez no saldría de ésta.
     
    Era de una de esas escasas almas cuyos errores superaban a sus virtudes; lo mejor de ella era que estaba orgullosa de que esto fuese así. Su completo estado de tristeza permanente le hizo sentirse fuera de todo. ¡Le dolía tanto no haber encontrado todavía su lugar! Jamás supo lo que fue una caricia o un te quiero de cualquier sentido hasta que no llegó su trémulo final. Tampoco logró mantenerse más de unos instantes cerca de su luz. Cada vez que lo intentaba, sin saber cómo, la oscuridad acababa apareciendo y se cernía con ella, sin compasión ni melancolía alguna.
     
    Y así siguió errando en soledad, escapando de las sombras y oscuridades que querían terminar de apoderarse de ella. Pero al fin tuvo que llegar. Sus largas garras comenzaron despacio a rastrear su resquebrajado corazón o, al menos, los pedacitos que aún quedaban de él; ya había muerto demasiadas veces para volver con la misma fuerza que antes había llenado con su ingenuidad y pasión.
     
    Poco a poco, penetraron en él y un ahogado grito salió de su más profundo ser para empezar a sangrar. Pequeñas gotas como lágrimas de fuego nacían de su interior, convirtiéndose al final en chorros que acabaron con ella.  Daba auténtico pavor ver el modo en que moría: desgarrada, acabada y sola.