Sönne's profile.x. Desconecto el c o r ...PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
|
June 10 De la tristeza, a dónde desees.La primera vez que le vi recuerdo de él que sólo sabía pintar en blanco y negro. Tendríamos apenas cinco o seis años, pero sus miradas furtivas hacia mi mesa hacían despertar mi casi intacta curiosidad. Aquel día estaba sentado en soledad, tal vez imaginando alguna historia suya de unicornios y dragones, o quizás una de aquéllas que utilizaba para asustar a nuestros compañeros. Sin embargo, yo jamás le tuve miedo. A pesar de las riñas de la maestra, él seguía yendo al mismo lugar sin la compañía de nadie, absorto en pequeños pensamientos fantasiosos que se entrelazaban, mientras comía poco a poco su bocadillo. Siempre de chocolate. Yo observaba como continuaba su tarea, sin prestar atención a nada. Me fui acercando poco a poco hasta que asimilé que había entrado en su campo de visión; me había sentido. Sin levantar la cabeza de su bocadillo, apartó la mirada de la mía. Recuerdo que tenía el lateral del labio manchado un poco de chocolate. - ¿Sabes? ¡No te tengo miedo! - llegué a decir, al fin. De repente, noté cómo sus ojos negros se fijaban en los míos, divertidos. No obstante, no obtuve respuesta. - Soy valiente y no me creo esas historias que cuentas. La señorita acabará por enfadarse... - continué en mi afán de superioridad. Tenéis que comprender que era la mayor de la clase, y en mi pequeño mundo para mí eso significaba cuidar del resto y ser la más valiente del recreo. Pero esa vez no se quedó sin hacer nada, sino que me sacó la lengua con gesto de burla. Aquel acto supuso para mi el asombro de mis amigos, que miraban lo que ocurría unos metros tras de mí. - ¡Hala! ¡Lo que te ha hecho, Claudia! - gritaba uno a mis espaldas. - Voy a ir ahora mismo a decírselo a la señorita para que le castigue. - repuso María, con ansias de contárselo a alguien pronto. A los pocos segundos todos se habían retirado y yo me fui tras ellos, creyendo para mi misma que esto no se quedaría así. La maestra no hizo nada. Sólo le puso como castigo copiar de nuevo las consonantes y las vocales cinco veces durante el recreo siguiente, y así mi incrédula indignación crecía cada día. Sin embargo, dos días después la señorita me invitó a pedirle perdón, aunque yo siempre lo vi como una obligación. - Como buenos compañeros, tenéis que respetaros y quereros. - me repitió durante la charla. - ¡Pero... pero si él empezó a sacarme la lengua! - protesté. - Claudia... - repetía otra vez, y así comenzaba su juego de nuevo. En apariencia, los padres de él habían ido a hablar debido a su extraño comportamiento y a las fantasías que azotaban su cabeza. Le volví a ver solo en la clase siguiente mientras teníamos que pintar un bosque con sus animales y todo. Me fijé de reojo que volvían a estar en blanco y negro; nunca cambiaba. Entonces, decidida, llegué yo y le enseñé a pintar en colores. Desde entonces, jamás nos separamos. Me pasé una semana intentando escribir este recuerdo lo mejor posible para no olvidarlo nunca y, por casualidad, no se fugó ni por sí mismo. Ahora miro sus ojos negros y veo en ellos el color que faltó en sus primeros momentos de vida, al igual que yo poseo la fantasía que era innata de él. June 06 ¡Déjala!¡Déjala! No seas egoísta, no le robes sus recuerdos. Lo único que le quedaba eran tus amenazas de irte, abandonarla. Su día tras día, aguantando un adiós sin cumplir, se acabó ahogando sin remedio.
¿Y ahora vuelves pidiendo un perdón que se resiste? ¿Dices que la amas, cuando tan siquiera sabes lo que sufre?
¿Y ahora que su luz ha vuelto tienes miedo de no poseerla de nuevo? ¿Decías que era tuya, cuando no se descubre tu nombre en su rostro?
¿Y ahora que por fin será paloma con vuelo oras para que las vidas se enlacen, sin libertad? ¿Dirás que fue culpable, cuando se sienta dichosa en ese cielo cercano?
¡Déjala! Ella recuperó sus días, sus esperanzas volvieron, sus alas rotas resurgieron, sus labios huyeron a un paraíso al que no desea renunciar, no por ti, no por nadie. |
|
|