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    July 06

    Así es la vida.

    He pasado muchas noches dándole vueltas
    pero ha sido hoy cuando me he dado cuenta
    de que la vida no es más que una obra de teatro
    en la que no se acepta ensayo alguno
    y en la que somos nosotros mismos quienes escribimos el guión.
    Sólo puedes vivirla como mejor te parezca pero
    canta, ríe, ama y nunca olvides
    a aquellos que siempre formarán parte de tus
    recuerdos.
    Piensa que la vida no está compuesta por imposibles,
    de esos de "quiero pero no puedo".
    Vívela como si cada día fuese el último de tu existencia
    y recibe cada beso,
    cada abrazo,
    cada caricia,
    cada te quiero,
    como si jamás volviesen a repetirse.
    Pero tampoco dejes atrás quién fuiste,
    quién eres
    y quién seguirás siendo:
    tú eres lo más valioso de ti.
    Nunca te dejes hundir por ésos que no estuvieron ahí de verdad.
    ¿Qué más da lo que crea el resto?
    ¿Acaso no puedes ser feliz si no eres perfecta?
    ¿Qué pasa si eres homosexual o te sobrán unos kilos demás?
    Aunque debes aprender a cometer errores
    sin abandonar las lecciones que te enseñaron en el pasado.
    Vívela. Es mi consejo;
    porque llegará el día en que la obra se termine,
    y el telón se bajará sin tan siquiera un aplauso final.
    July 03

    ¿Por qué lo hiciste, cabrón?

    Estoy harta de ver todas las semanas una nueva muerte por violencia de género. No hay semana en que no pase, y este año ya van 38 víctimas, sin contar los casos que no salen a la luz de mujeres que viven un día a día en soledad con un marido, novio o ex que les hacen la vida imposible... Advierto, cosa que no suelo hacer, que no leáis esto si sois demasiado sensibles porque relato lo que ocurre y puede resultar muy macabro para muchos. Y siento que sea tan largo, pero merece la pena.

    _______________________

    La oscuridad caía sobre las desiertas calles de Bilbao, pero para él aquello no era más que la señal que tanto había estado esperando. Cogió entre sus manos otra vez esa foto, aquella que fue hecha en un tiempo en el que ambos habían sido felices.

    Durante los últimos meses se había preguntado por qué la habían alejado de su lado; él era perfecto para ella y todos debían saberlo. Era el único que verdaderamente la había amado, no como aquél que ahora había ocupado su lugar. ¿Un nuevo amor? María sólo debía amarle a él. Pero todo este tiempo había tenido que conformarse con seguirla en silencio; un puñado de denuncias no iban a destrozar sus propósitos.

    Le echó un último vistazo a la fotografía antes de estrujarla y tirarla a un recóndito lugar del apartamento. Cientos de lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos para morir en sus mejillas, mientras aporreaba la mesa y volvía a ahogar sus penas en otro vaso de whisky; la noche era aún muy joven pero él no había tardado en emborracharse otra vez. Y así se quedó durante largos minutos, paralizado, sin saber cómo demostrarle cuánto la quería. Hasta que se le ocurrió una macabra idea, una que la sacaría de ese infierno para siempre...

    Se levantó con dificultad y se dirigió hacia la cocina, en donde buscó el cuchillo más grande que tenía. Se puso una chaqueta pues el frío invierno ya dejaba su rastro en el paisaje urbano, y cubrió el arma con ella. Se dirigió hacia su casa seguro de lo que iba a hacer mientras que en su cabeza sólo se repetía a sí mismo una frase: Si no eres mía no serás de nadie más, puta.

    **************************

    María se había mudado con su nuevo novio a una pequeña casa de los suburbios de Bilbao. Su nueva vida no había empezando tan bien cómo ella quisiera, pero todo era mejor que recibir palizas constantemente y vivir en trozos de miedo. Como todos los viernes, ella estaba sola en casa, viendo algún programa al que no prestaba demasiada atención hasta quedarse dormida en el sofá, vencida por el sueño. Hoy sólo era otro viernes más.

    De repente, la llamada a la puerta de alguien la despertó sin previo aviso. Se levantó sobresaltada, mirando a todos los lugares del salón y se preguntó quién podría ser a aquellas horas. Aún medio dormida, fue hacia la puerta para abrirla y allí estaba él, con la mirada fija al suelo. Su primer gesto nada más verle fue intentar cerrar la puerta, pero se lo impidió.

     -Sólo escúchame...- dijo, estallando a llorar otra vez.

    - ¿Qué es lo que quieres? ¿No has tenido bastante con todo lo que me has hecho ya? - replicó, sin dejarle poner un paso en su nuevo hogar.

    - Maite zaitut et nirea zara.

    Diciendo esto se abalanzó sobre ella, sacando el cuchillo de su escondite. Consiguió esquivarle, pero para María ya era demasiado tarde. Corrió hacia su habitación, en donde había dejado su móvil y se dispuso a llamar a sus padres, que vivían cerca de la zona. Había atrancado la puerta con la ayuda de una silla aunque no estaba segura de que aguantase mucho más, porque su ex-marido no paraba de golpear la puerta, mientras ella intentaba salvar su vida. El primer tonó pasó, y el segundo, y el tercero, hasta que su padre contestó al teléfono.

    -Papá, por favor, tienes que ayudarme. Víctor ha vuelto, tiene un cuchillo...-intentó terminar de hablarle, pero la puerta ya había cedido.

    -¿¡Qué!? - No le dio tiempo a reaccionar; el teléfono ya comunicaba.

     La sujetó del cuello, intentando subirse encima de ella para controlar todos sus movimientos.

     - ¿Pensabas que escaparías de mí? Con todo lo que hice por ti, ¿y así me lo pagas? Eres una zorra, más que zorra.

    En ese momento, ni los gritos ni las patadas de María pudieron impedir el desastre. Víctor cogió el cuchillo desafiante, mirándola por última vez a los ojos. Recibió la primera puñalada en el abdomen y la sangre comenzaba a bañar sus manos. María ya no era capaz de gritar; sabía perfectamente que su vida se acababa porque ya ni en sus ojos quedaban lágrimas que derramar. Vino la segunda, y la vida ya se iba de su cuerpo. Y la tercera, y la cuarta y la quinta, y así hasta que no pudo más. Un charco de sangre rodeaba a la víctima y al ser que tanto decía haberla amado. Se quedó paralizado con lo que tenía ante sus ojos. ¿Cómo había podido hacer algo así?

     - Lo siento, cariño. No me dejaste otra opción. Esto te pasó porque no fuiste buena conmigo, pero yo siempre te amé, siempre...- dijo entre lágrimas, mientras abrazaba aquel cuerpo inerte.