August 26
Observas como las manillas del reloj de tu cuarto pasan lentamente;
parece que hasta ellas quieren acompañarte en tu melancolía. Una última
lágrima intenta nacer de entre tus ojos mientras te apoyas en la pared y
te encoges una vez más, pero es incapaz: ya no hay más para derramar. Tan solo
hace dos días que te dieron la fatídica noticia, aunque cuando ella se fue
una parte desapareció contigo. No puedes creerte que ya sólo forme parte de tus
recuerdos. De repente, tu móvil empieza a sonar otra vez. Sabes que es algún
amigo, que quiere quedar contigo como todas las tardes, pero ya ni eso te
ilusiona. Hasta ese momento habías pensado que el mayor vacío se sentía cuando
la persona a la que creías amar te abandonaba, o cuando tu mejor amigo se había
enfadado contigo otra vez por el mismo rollo de siempre, pero no sabías que la
mayor tristeza se padece cuando ese alguien al que apreciabas te decía
adiós para no volver a ti nunca más.